Los aspectos fundamentales que deben contemplarse en la decisión de los proyectos de franquicias son los siguientes.

Concepto probado: los negocios que posteriormente se convertirán en franquicias, deben contar con una experiencia previa satisfactoria. Franquiciar supone siempre reproducir una experiencia de éxito.

Permanencia en el tiempo: debe tratarse de un concepto novedoso, transferible a otros mercados y ajeno a modas pasajeras.

Diferenciación: identidad corporativa e imagen propia claramente diferenciadas. Formas exclusivas en la comercialización de productos y servicios. Poco importa si son propios o no. Lo importante es aportar diferenciación.

Transmisibilidad: fácil transmisión del Know-How y fácil reproducción por parte de los franquiciados.

Accesibilidad: control por parte del franquiciador de las ventas, niveles de calidad y cumplimiento de los acuerdos contractuales.

Mercado amplio: en extensión, en clientes y en potenciales franquiciados.

Beneficio mutuo: ha de reportar márgenes suficientes para las partes y beneficios compartidos.

Definición de franquicias

Se entenderá por actividad comercial en régimen de franquicia aquella que se realiza en virtud del contrato por el cual una empresa, el franquiciador, cede a otra, el franquiciado, en un mercado determinado, a cambio de una contraprestación financiera directa, indirecta o ambas, el derecho a la explotación de una franquicia. Sobre un negocio o actividad mercantil que el primero venga desarrollando anteriormente con suficiente experiencia y éxito, para comercializar determinados tipos de productos o servicios y que comprende, por lo menos:

  1. El uso de una denominación o rótulo común u otros derechos de propiedad intelectual o industrial y una presentación uniforme de los locales o medios de transporte objeto del contrato.
  2. La comunicación por el franquiciador al franquiciado de unos conocimientos técnicos o un saber hacer, que deberá ser propio, sustancial y singular.
  3. La prestación continua por el franquiciador al franquiciado de una asistencia comercial, técnica o ambas durante la vigencia del acuerdo. Todo ello sin perjuicio de las facultades de supervisión que puedan establecerse contractualmente.

Es esencialmente la reproducción de un éxito comercial en el que existe un acuerdo entre dos partes. En la que cada una aporta y recibe una serie de elementos para que el beneficio sea mutuo y que se recogen en un contrato. El franquiciador aporta la experiencia de un negocio desarrollado, probado y experimentado con éxito donde, a cambio de determinadas contraprestaciones económicas, cede la explotación de su marca y de su negocio al franquiciado, transmitiéndole su saber hacer y facilitándole formación y asistencia continuada.

Todos estos conceptos, y otros muchos más, deben ser contemplados por parte de cada empresa en el inicio de su proyecto de franquicia.

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