El 2025 se perfila como un año crucial para el sistema de franquicias en España. A pesar de la incertidumbre económica y la contención de inversiones, el sector sigue mostrando signos de fortaleza, resiliencia y adaptación. Las perspectivas para las franquicias en 2025 están marcadas por un equilibrio entre prudencia y expansión, en un contexto donde las marcas más preparadas sabrán capitalizar nuevas oportunidades de negocio.
En los primeros meses del año, hemos sido testigos de un aumento sostenido en la demanda de franquicias, especialmente en modelos que transmiten confianza, estabilidad y potencial de rentabilidad. Este fenómeno se explica, en parte, por el interés de inversores y emprendedores que buscan refugio en negocios consolidados y, por otro lado, en la aparición constante de nuevos formatos franquiciadores que irrumpen con propuestas innovadoras.
Según el informe “Perspectivas Franquicias 2025”, presentado por Tormo Franquicias Consulting, las redes seguirán creciendo, aunque a un ritmo más moderado. El foco estará en optimizar recursos, digitalizar procesos, innovar en la oferta y acelerar la expansión de aquellas enseñas con liquidez y capacidad de adaptación. El desarrollo tecnológico, el impulso del canal online y el auge del delivery son algunos de los vectores clave en esta nueva etapa.
Al mismo tiempo, no todas las marcas sobrevivirán al reto. Las que no logren diferenciarse o adaptarse al nuevo perfil del franquiciado, tendrán dificultades para mantenerse competitivas. Por eso, el 2025 será también un año de depuración, pero, sobre todo, de consolidación para quienes sepan leer correctamente el mercado.
En resumen, las perspectivas para las franquicias este 2025 ofrecen una visión optimista, aunque matizada, del sector: más oportunidades para quienes actúen con visión estratégica, y un escenario cambiante que premiará la innovación, la eficiencia y la capacidad de conectar con los nuevos perfiles de emprendedores.
