Cada cierto tiempo reaparece un debate que parece acompañar al sistema de franquicias desde hace décadas. Se afirma que las franquicias restan espacio al comercio local, que uniformizan las ciudades o que terminan desplazando al negocio independiente. Es una reflexión que aparece con frecuencia en medios, en conversaciones públicas e incluso en determinados análisis económicos.
En el marco de una mesa redonda organizada recientemente por Franquicias Hoy , patrocinada por Tormo Franquicias Consulting, tuve la oportunidad de participar en una conversación especialmente interesante sobre el presente y el futuro del sistema de franquicia. En el encuentro se reunieron seis voces clave del sector: Iván Martín, Rafael San Emeterio, Mercedes Vegas, Javier Salas, Juan Antonio Manchado y Alejandra Martín.
Durante el debate surgieron distintas reflexiones sobre el crecimiento empresarial, la expansión de las marcas y el papel que la franquicia desempeña dentro del ecosistema empresarial. Más allá de las particularidades de cada enseña, el intercambio de ideas permitió abordar una cuestión que periódicamente vuelve al debate público: la relación entre franquicia, empleo y comercio local.
Una premisa incompleta en el debate sobre franquicia
A partir de esa conversación compartida y de algunas de las ideas que se pusieron sobre la mesa, surge la siguiente reflexión sobre el modelo de franquicia y su verdadero papel dentro del desarrollo empresarial.
Sin embargo, muchas veces este debate parte de una premisa incompleta: se analiza la franquicia como si fuese simplemente una forma de comercio, cuando en realidad es, ante todo, una forma de organizar el crecimiento de una empresa.
Conviene empezar por poner dimensión al fenómeno.
En España existen más de 3,3 millones de empresas activas. De todas ellas, apenas algo más de 1.300 desarrollan su actividad como franquiciadoras. En términos porcentuales, esto significa que menos del 0,1% del tejido empresarial opera bajo el sistema de franquicia. No estamos, por tanto, ante un modelo que domine el mercado ni ante una estructura empresarial que haya desplazado al comercio independiente.
Y, sin embargo, su impacto económico es claramente significativo. Según el Informe de Franquicias España 2026 elaborado por Tormo Franquicias Consulting, el sistema de franquicia genera en España 427.000 empleos, articulados a través de más de 92.000 empresas franquiciadas activas y cerca de 100.000 empresarios que desarrollan su actividad bajo este modelo.
El sector está compuesto por 1.328 enseñas franquiciadoras, que en conjunto alcanzaron una facturación superior a 38.591 millones de euros en 2025, con un crecimiento cercano al 15 %. Solo en el último ejercicio se crearon 7.465 nuevas empresas franquiciadas, lo que se tradujo en 39.316 nuevos puestos de trabajo. En términos operativos, cada nueva franquicia genera una media de 4,6 empleos, lo que refleja con claridad la capacidad del sistema para impulsar actividad económica y emprendimiento empresarial en todo el territorio.
La franquicia como sistema de organización empresarial
A partir de aquí conviene introducir un matiz que muchas veces se pierde en el debate público.
La franquicia no es una tienda. Tampoco es una estética comercial ni un determinado tipo de establecimiento. La franquicia es, en realidad, un sistema de organización empresarial aplicado a un modelo de negocio que previamente ha demostrado que funciona.
Antes de que exista una franquicia siempre existe algo mucho más importante: un negocio que ha encontrado su lugar en el mercado. Existe una propuesta de valor que ha conectado con los clientes, un modelo operativo capaz de generar resultados y una empresa que ha conseguido consolidar su actividad.
La franquicia aparece después.
Aparece cuando ese negocio decide dar un paso más y organizar su conocimiento, sus procesos y su experiencia para que otros empresarios puedan desarrollar el mismo modelo bajo unos estándares definidos. En ese momento el negocio deja de depender exclusivamente del talento o de la presencia constante de su fundador y pasa a convertirse en un sistema capaz de ser replicado.
Ese es, probablemente, el aspecto que con más frecuencia se pierde cuando se habla de franquicia.
Un debate mal planteado
Muchas de las redes que hoy forman parte del panorama empresarial comenzaron siendo exactamente lo mismo que hoy se defiende como comercio local: pequeños negocios independientes que nacieron de la iniciativa de un empresario, que encontraron una propuesta sólida y que, con el tiempo, decidieron estructurar su crecimiento.
La franquicia, por tanto, no sustituye al emprendimiento. En muchos casos es simplemente una evolución del propio emprendimiento.
Es el momento en el que un negocio que ha demostrado su viabilidad decide organizar su conocimiento para que otros puedan desarrollar ese mismo modelo en distintos territorios. Es el paso de la iniciativa individual al crecimiento estructurado.
Naturalmente, ese proceso exige rigor.
Franquiciar un negocio no consiste simplemente en abrir más establecimientos. Exige método, procesos claros, manualización operativa, sistemas de control y una capacidad real de acompañar a los empresarios que se incorporan a la red. Exige también una visión a largo plazo y algo que no siempre se ha respetado en todos los momentos del sector: crecer al ritmo que permite la propia estructura de la empresa.
Cuando esto no sucede aparecen los problemas que todos hemos visto en determinados momentos: conceptos que intentan franquiciarse antes de tiempo, expansiones aceleradas o modelos de negocio que todavía no han demostrado su verdadera solidez.
Pero eso no define al sistema de franquicia.
Lo que define a la franquicia es precisamente lo contrario: la capacidad de convertir un negocio que funciona en un modelo replicable, ordenado y sostenible en el tiempo.
Por eso, quizás, el debate entre franquicia y comercio local está planteado desde una perspectiva equivocada.
Comercio local y franquicia: un mismo recorrido empresarial
El comercio independiente seguirá siendo siempre el espacio natural donde nacen nuevas ideas, nuevos conceptos y nuevas formas de entender el mercado. Es el lugar donde se prueba la innovación empresarial y donde muchos empresarios comienzan a construir su proyecto.
La franquicia, por su parte, es una de las herramientas que permite que algunos de esos proyectos puedan crecer, consolidarse y desarrollarse en distintos territorios.
No son realidades enfrentadas.
En muchos casos forman parte de un mismo recorrido empresarial.
Por eso el verdadero debate no debería centrarse en si la franquicia sustituye al comercio local. El verdadero debate debería centrarse en si las empresas están construyendo modelos de negocio sólidos, replicables y capaces de generar valor económico de forma sostenida.
Porque, al final, detrás de cada franquicia que hoy forma parte del tejido empresarial hay algo que comenzó exactamente igual que cualquier otro negocio.
Una idea.
Un concepto.
Y un empresario que decidió convertirlo en empresa.
Más información:
Andrés Álvarez Olmedo
Director de cuentas de Tormo Franquicias Consulting
911 592 558 (oficina)
602 254 858 (directo)
