Una estrategia avanzada de expansión empresarial. Una tendencia que se inicia con paso firme en el sector franquicia
Hoy voy a enfocarme en una nueva fórmula que empieza a desarrollarse y que tiene un amplio recorrido. Personalmente, he podido experimentarla desde de Tormo Franquicias, al mismo tiempo que he sido testigo de diferentes iniciativas empresariales y de inversión emprendidas con éxito.
Adquirir una empresa ya operativa para desarrollarla en franquicia va a convertirse en una de las estrategias de crecimiento más eficaces para empresarios e inversores en los próximos años. Lo más relevante es que nos va a permitir acelerar el crecimiento apoyándonos en modelos de negocio ya operativos, probados y con experiencia real de mercado.
¿Cuál es la situación real de muchas pequeñas y medianas empresas?
Son muchas las pymes que presentan excelentes modelos de negocio pero no pueden crecer por falta de recursos, medios y capacidad de financiación. Nuestra experiencia nos ha hecho ver, como aquellos negocios que presentaban unas determinadas características y se han visto apoyados con los recursos mínimos necesarios en las fases de desarrollo, han sido capaces de posicionarse adecuadamente y se han desarrollado ampliamente, con rapidez y han multiplicado sus rendimientos.
La problemática habitual a la que se enfrentan las empresas suele ser esta: 1) falta de medios y recursos (económicos y humanos) con los que afrontar el proceso de expansión e iniciar las acciones de marketing y comunicación y 2) carencia del planteamiento estratégico necesario que requiere el crecimiento empresarial y en particular el crecimiento mediante acuerdos de franquicia.
Qué aspectos deben contemplarse en la adquisición de una empresa para franquiciarla
Es fundamental definir nuestro perfil de empresa. La experiencia demuestra que los proyectos con mayor potencial son aquellos que explotan un concepto rentable y probado en unidades propias, cuentan con experiencia demostrada en su sector de actividad y presentan un elevado potencial de crecimiento.
Se trata de empresas con conceptos de negocio sólidos, innovadores o claramente diferenciadores, que operan en mercados con carácter emergente, con equipos fundadores plenamente implicados y con un modelo de crecimiento que puede desarrollarse de forma natural bajo el sistema de franquicia.
El verdadero valor de adquirir una empresa que va a ser desarrollada en franquicia reside en su capacidad para convertirse en un sistema replicable. No se trata únicamente de que el negocio funcione, es imprescindible que pueda estandarizarse, profesionalizarse, y transferirse a terceros manteniendo la coherencia del modelo y la rentabilidad de la red. Solo aquellos negocios que cuentan con procesos claros, márgenes sostenibles, y una diferenciación reconocible, son los que reúnen las condiciones necesarias para evolucionar hacia un modelo de franquicia competitivo.
De empresa operativa a central de franquicia
Convertir una empresa en franquicia va a exigir una transformación estructural profunda que va más allá del crecimiento comercial. Implica documentar el know how, definir procesos, establecer un modelo económico equilibrado, y diseñar una estructura de soporte capaz de aportar valor constante al franquiciado.
La franquicia no debe ser un formato improvisado, sino un sistema de expansión que requiere método, experiencia, y una planificación rigurosa. Cuando este proceso se realiza de forma profesional, el negocio pasa de un crecimiento limitado por recursos propios a un modelo apalancado en la inversión de terceros, reforzando la marca y aumentando de forma más que notable el valor de la empresa. Esta evolución no solo acelera la expansión, sino que convierte la empresa adquirida en un activo escalable, transferible, y altamente atractivo para el mercado.
Frente a la creación de una franquicia desde cero, la adquisición de un negocio ya operativo aporta credibilidad inmediata, tanto ante futuros franquiciados, como ante entidades financieras y socios estratégicos. Trabajar sobre datos reales reduce el riesgo de error, mejora la capacidad de planificación y permite diseñar estrategias de expansión más realistas y sostenibles.
El papel del inversor y del equipo gestor
El éxito de este tipo de proyectos depende en gran medida del papel del inversor y del equipo gestor. Liderar la transformación de una empresa comercialmente exitosa en una red de franquicias, requiere visión de red, capacidad de estructuración, y una gestión profesional orientada a sistemas y procesos.
La central franquiciadora debe asumir un rol activo como generadora de valor, garante del modelo y motor del crecimiento, asegurando la coherencia del sistema y el acompañamiento continuo a la red franquiciada.
Conclusión
En definitiva, adquirir una empresa para desarrollarla en franquicia es una decisión empresarial de alto valor estratégico, especialmente indicada para perfiles que buscan una expansión ordenada, escalable, y con riesgo controlado. Cuando el análisis previo es riguroso y el desarrollo del modelo se realiza con apoyo especializado, la franquicia se consolida como uno de los vehículos de crecimiento más sólidos dentro del actual entorno empresarial.
Si deseas ampliar información sobre los pasos necesarios para adquirir una empresa y convertirla en franquicia, puedes solicitar nuestra Guía Estratégica escribiendo a [email protected].
Artículo elaborado por
Eduardo Tormo
Fundador de Tormo Franquicias, Tormo Consultores, Tormo Capital y Franquicias Hoy
LinkedIn: www.linkedin.com/in/eduardotormo
