De la fábrica a la tienda

Las franquicias de moda pertenecen a un sector estable donde predominan aquellas marcas que han logrado crecer y ubicarse adecuadamente. Por otro lado, de forma paulatina, y ante el decrecimiento de los canales multimarca, los fabricantes se ven obligados a crear sus propias redes. Este es un concepto ya experimentado en otros paí­ses y denominado “de la fábrica a la tienda”.  De esta forma, se convierten en franquiciadores.

La implantación de redes de franquicia en el sector moda ha sido permanente desde los inicios y continuará teniendo cada vez un mayor protagonismo. La moda femenina acapara el mayor número de establecimientos y enseñas operativas a fecha de hoy.

La tendencia actual es que estas marcas sigan implantándose en las principales ubicaciones y que se optimice su superficie. Al mismo tiempo, este incremento de todo un sector en el ámbito de la moda actúa en detrimento de los establecimientos multimarca y el comercio independiente.

Las principales ventajas que presentan las redes de franquicia son, entre otras: incorporación continua de nuevas colecciones, imagen de marca, escalabilidad y facilidades en el suministro de producto.

Además, en los últimos años han proliferado una serie de conceptos de negocios de moda que se diferencian del resto por ser low cost. Bajo precio tanto en la inversión a acometer para montar una franquicia como en el precio medio de sus productos. Franquicias low cost con productos low cost.

Por último, a todo esto deben sumarse métodos de gestión más profesionalizados. Así­ como nuevas tecnologías aplicadas al diseño, producción y transporte.

Es de destacar la inclinación del consumidor hacia las cadenas y redes de franquicia.

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